martes, 15 de diciembre de 2015

El humo de Sherlock Holmes


Hubo un tiempo en que, para escribir pastiches de Sherlock Holmes (y cuando digo “pastiches”, no estoy diciendo “parodias”; por una vez voy a especificarlo), había que leerse el Canon de Sherlock Holmes. De hecho, lo habitual era “trabajarse” el Canon: tomar notas sobre las contradicciones internas de Watson/Doyle; intentar establecer una cronología más o menos coherente (misión imposible, amigos); fijarse en las expresiones que utilizan los personajes a lo largo de las cuatro novelas y cincuenta y seis relatos; ser consciente de que mucha de la mitología de Baker Street era apócrifa (nunca hubo deerstalker ni “Elemental, mi querido Watson”)…

Esto sucedía, por ejemplo, en diciembre de 1920, cuando Vincent Starrett publicó “The Unique Hamlet”. De hecho seguía sucediendo muchos años después, en 1974, cuando Nicholas Meyer dio a luz un fenómeno editorial titulado The Seven-Per-Cent Solution. Ni siquiera la aparición en 1962 de Sherlock Holmes de Baker Street, un pastiche biográfico escrito por William S. Baring-Gould, hizo que las cosas cambiaran de forma inmediata… ni por el hecho de que, en sus apéndices, el trabajo de Baring-Gould contenía una creativa (y tan aceptable como cualquier otra) cronología del Canon Sherlockiano, que se ha convertido en la más difundida de las muchas cronologías.

La aparición de la novela de Meyer dio lugar a un boom pastichero, y las novelas sherlockianas se multiplicaron. La mayoría de los autores hicieron los deberes, otros muchos se conformaron con reflejar a un personaje que se distanciaba demasiado del Holmes canónico. (Entre 1908 y 1911, los pastiches alemanes que en España se titularon “Memorias íntimas del Rey de los Detectives”, deformaron al personaje hasta el punto de convertirlo en una caricatura irreconocible. Por comparación, el boom de la década de 1970 y 1980 fue la crema de la fidelidad al Canon).

Hoy día, vivimos a nivel internacional un nuevo boom de pastiches holmesianos. Pero al contrario que por aquel entonces, la mayoría de ellos no se quedan abandonados en un cajón, junto a un buen puñado de cartas de rechazo de editores, sino que acaban viendo la luz. De hecho, se ha llegado a la conclusión de que Sherlock Holmes es un negocio lucrativo —y si no es así, ¿por qué el Arthur Conan Doyle Estate sigue peleando por los derechos caducados del personaje, eh?—, y muchos, ¡muchísimos! autores abordan con gran ilusión (con gran ilusión de forrarse) la redacción de un nuevo pastiche holmesiano por su amor incondicional e imperecedero hacia el Maestro de Baker Street… exactamente igual que el ACDE, cuyos componentes también aman a Holmes (y a las rentas que podría procurarles si las leyes de propiedad intelectual fueran un poquitín más laxas) por encima de todas las cosas.

En los viejos tiempos, en la época de Starrett y más tarde en la de Meyer, existía una legión de exigentes connoisseurs sherlockianos sin pelos en la lengua que no tardaban gritar a quien quisiera escucharlos (normalmente, otros sherlockianos) los muchos defectos de Sherlock Holmes’ Last Case de Robert D’Artagnan o de The Last Sherlock Holmes Story de Michael Dibdin (y no, no se trata del mismo pastiche en absoluto). En aquella dichosa edad, se explicaba en interesantísimos artículos por qué Watson no podía hablar como si hubiera salido de las páginas de Red Harvest de Hammett (porque, amigos, ¡Watson es inglés!). Se subrayaba que Holmes consumía cocaína, y no heroína. Se indicaba por activa y por pasiva que tal o cual idea no era canónica, sino que procedía del Baring-Gould (aunque en realidad, las ideas de Baring-Gould procedían de las más diversas fuentes: ensayos, pastiches, etc…) Se criticaba duramente a los herejes revisionistas (Meyer recibió más de una paliza verbal, por ejemplo), pero sobre todo, se defenestraba sin compasión a los que acometían pastiches sherlockianos sin haber hecho los deberes. Se les señalaba con el dedo y se les ponía en ridículo.

Hoy día, el Baring-Gould es el sustituto natural del Canon, entre otras cosas porque su cronología se puede consultar online sin salir de casa y porque en la ficha de Wikipedia en español, se siguen dando por buenos los datos de Sherlock Holmes de Baker Street, aunque sean apócrifos. Las referencias baring-gouldianas que en otro tiempo se incluían en los pastiches, quizá como guiño al trabajo de un gran sherlockiano fallecido prematuramente y como signo de respeto a su ingente aportación a la mitología de Baker Street, hoy se han convertido en El Otro Canon, que no se discute ni se cuestiona. (Es decir: ¿a quién le importa que en el Canon no se mencione la fecha de nacimiento de Holmes; que nunca se diga el nombre de sus padres; que sólo haya DOS hermanos Holmes; que Watson sólo contrajera DOS matrimonios canónicos…? A fin de cuentas, ¿el Canon no es ficción? Sí. Pues el Baring-Gould, también. ¿Por qué no debería pesar más este pastiche que los textos originales? ¡Cualquiera diría que estamos hablando de las Sagradas Escrituras, por favor…!)

Pero…

Pero en realidad, ya no se trata ni siquiera de escribir pastiches (y lo que es más importante, de PUBLICAR pastiches) a partir del pastiche de Baring-Gould. Se trata de decir que Sherlock Holmes (un tipo con una gorra rara, abrigo de cuadros y pipa) estuvo en todas partes y con todo el mundo. Se trata de poner el nombre del personaje desdibujado en la portada de un libro. Se trata de que poco importa si Holmes y Watson se tuteaban o se llamaban de usted. Se trata de que Lestrade sea un personajillo rijoso que, simplemente, envidia a Sherlock Holmes, y nada más que eso. Se trata de que Moriarty se enfrentó a Holmes en mil y una batallas épicas, a cuál más apocalíptica. Se trata de que la ideología de Holmes, sea la que sea, brille por su ausencia, pues al ser un personaje de ficción, basta con que lo veamos en dos dimensiones, porque lo que importa es que resuelva el caso. Se trata de que haya un delito grave (y ya puestos, preternatural o incluso universal) y no un problema doméstico.

A fin de cuentas, estamos hablando de un personaje de ficción, y como tal, no tiene derechos ni una personalidad definida que respetar, ¿no? ¿Acaso hace falta saber quién es James Phillimore para escribir un pastiche holmesiano? ¿Es necesario recordar al cachorrito de bulldog que Watson tuvo y que desapareció misteriosamente, para narrar una nueva hazaña de Holmes? ¿Alguien necesita tener en mente un montón de fechas contradictorias y una legión de nombres británicos absurdos (Pycroft, Lyssander, Huxtable…) para escribir “Mr. Holmes en el Cantón”?

De hecho, y como he dicho en alguna parte, Sherlock Holmes está libre de propietarios y por lo tanto nos pertenece a todos… lo que significa, o debería significar, que ya no le pertenece a nadie. El mismo Conan Doyle le dijo a William Gillette que podía casarlo o matarlo, ¿qué más da? ¿Por qué no travestirlo? ¿Por qué no sodomizarlo? ¿Por qué no convertirlo en un enfermo mental o físico? ¿Por qué no permitir que Moriarty lo torture hasta la muerte? (Todo esto, por supuesto, se ha hecho en diversos pastiches, ¡cómo no!)

Así que, vamos a saltarnos todo eso de leer el Canon y sorprenderse ante sus insólitos vericuetos, y mejor vayamos al grano. Hagamos a Holmes un poco más alto de lo que ya es, y más fuerte, y pongámosle granadas de mano en los bolsillos interiores de su capa Inverness (granadas de su invención, que son cosas químicas y Holmes era bueno en química). O mejor, vampiricémoslo. O hagamos que le muerda una araña radiactiva y expliquemos que, cuando era joven, su afición a la fotografía le llevó a trabajar para un periódico sensacionalista (de ahí su afición a los crímenes, ¿eh?, ¡qué bien traído!). O expliquemos que es el último hijo del planeta Krypton.

Y hagamos todas estas cosas porque sí, porque hay que poner “Sherlock Holmes” en la portada, en letras grandes, y el resto del título… pues ya se verá. Lo que salga, ¿no? Si a fin de cuentas, esto no es Canon, ¿no? Ahora, ya todo vale, y aunque parezca una parodia, resulta que no lo es. Que va en serio.

Porque el nombre “Sherlock Holmes” ya no significa nada. Ya no es un hombre del siglo XIX mirando hacia el siglo XX. Ya no es sinónimo de inteligencia. Ya no es ese caballero que te saca las castañas del fuego y que sabe quién eres, de dónde vienes y adónde te diriges con sólo echarte un vistazo. Ya no es fumador. Ya no es un símbolo mayor que la vida misma, ni un ejemplo a seguir, ni un ser humano excepcional y acreedor de numerosos defectos. Ya no cae bien. Ya da igual.

Probablemente, ya ni siquiera sea una fuente de diversión y entretenimiento. Cada vez se parece más a una marca comercial, un logotipo vacío de significado y de contenido: unas líneas, unas sombras de gestalt que se parecen a cualquier cosa menos a lo que son en realidad, a lo que eran, a lo que deberían ser.

Ya no queda ni el humo de la pipa.




viernes, 13 de noviembre de 2015

ARCHETYPAL MAGAZINE de Alberto López Aroca: la suscripción cerrará el día 22 de noviembre

La suscripción para publicar ARCHETYPAL MAGAZINE, nuevo libro de Alberto López Aroca, cerrará el próximo día 22 de noviembre.
Hasta entonces, se puede adquirir por 15 euros (no se cobran gastos de envío dentro de España) escribiendo a fabulasext@hotmail.com;
más detalles de la publicación en albertolopezaroca.blogspot.com

Y aquí, unas cuantas páginas aleatorias del interior del libro:


 

martes, 27 de octubre de 2015

ARCHETYPAL MAGAZINE: el programa de radio (03) - ESPECIAL LOS MARSH DE INNSMOUTH


Ya pueden ustedes descargar o escuchar la tercera edición de ARCHETYPAL MAGAZINE (EL PROGRAMA), que está dedicado a la familia Marsh de Innsmouth (y por alusiones, al capitán Nemo).

Cuatro invitados visitan La Cápsula del señor Archie Tippen (el capitán John Carter; el profesor George Edward C.; el borracho Zadock Allen; y el experto naval St. James Pelmuter) y especulan, junto a Epíktistes (la Máquina Kitsteca) acerca de los "profundos" orígenes de las criaturas que viven en la costa de Massachusetts, los universos en los que está presente el príncipe Dakkar.


Además, incluimos la dramatización (18 minutos) del relato "EL MISTERIO DEL PEZ PARLANTE", rigurosamente inédito y protagonizado por el detective neoyorquino Card Nichols, colega y corresponsal de Sherlock Holmes.

Este relato se incluye en ARCHETYPAL MAGAZINE (el libro), cuya suscripción por 15 euros sigue abierta
(el PVP cuando este lujoso volumen aparezca a la venta será de 18 euros). Escriba a fabulasext@hotmail.com para recibir detalles precisos y entre en este enlace para conocer otros detalles, contenidos, etc.
(ARCHETYPAL MAGAZINE también incluye un extensísimo estudio genealógico sobre la familia Marsh de Innsmouth. ¡Ojo!)

Si desea escuchar los dos programas anteriores, entre en el enlace y escuche relatos de Sherlock Holmes y Carnacki el cazafantasmas, y tertulias con prohombres como Harry Dickson de Baker Street, Jules de Grandin, Bram Stoker y sir Denis Nayland Smith... 

lunes, 19 de octubre de 2015

ARCHETYPAL MAGAZINE: el programa de radio (02) - ESPECIAL SHERLOCK HOLMES

Los señores Jules de Grandin y Harry Dickson, avatares sherlockianos.


Ya está disponible la segunda edición de ARCHETYPAL MAGAZINE: EL PROGRAMA para descarga o escucha online.
En esta ocasión, se trata de un ESPECIAL SHERLOCK HOLMES (o más concretamente, un ESPECIAL BARING-GOULD) en el que contamos con sendos contertulios omniversales paridos al abrigo del Maestro de Baker Street, los señores Harry Dickson y Jules de Grandin, quienes analizan, destripan (y por qué no decirlo, defenestran) el célebre pastiche/biografía escrito por William S. Baring-Gould, Sherlock Holmes of Baker Street (1962).

(Escuchar o descargar ARCHETYPAL MAGAZINE: EL PROGRAMA 002 ESPECIAL SHERLOCK HOLMES)

Jakob el Vampiro, por Sergio Bleda

Además, en esta edición de 1 hora y 12 minutos, Epíktistes (la Máquina Ktisteca) habla largo y tendido con un caballero que fue soldado prusiano a mediados del siglo XVIII, y cuyas andanzas fueron recogidas en nuestro universo por el historietista Sergio Bleda en El Baile del Vampiro (1997): por supuesto, nos referimos a Jakob el Vampiro.
 
Sherlock Holmes y lo outré, cuaderno holmesiano que incluye "Algunos derivados del alquitrán", testimonio de Carnacki sobre su encuentro con el Maestro de Baker Street.

Y como colofón, hemos contado con el testimonio del ghost-finder Thomas Carnacki, recogido por su amigo Dodgson en 1909, y que narra su visita al señor Sherlock Holmes durante sus años de retiro en una pequeña granja cerca de Fulworth, en Sussex. (Si quiere usted leer esta historia EN PAPEL, no deje de pasar por nuestra tienda virtual y adquirir el cuaderno Sherlock Holmes y lo outré, que cuesta tan sólo 7 euros; siga el enlace).


La suscripción para conseguir ARCHETYPAL MAGAZINE sigue abierta y cuesta 15 euros (el PVP cuando este lujoso volumen aparezca a la venta será de 18 euros). Escriba a fabulasext@hotmail.com para recibir detalles precisos y entre en este enlace para conocer otros detalles, contenidos, etc.

(Y por supuesto, la primera edición de ARCHETYPAL MAGAZINE: EL PROGRAMA está disponible para descarga o escucha online AQUÍ. ¡No se la pierda!)
 


martes, 13 de octubre de 2015

ARCHETYPAL MAGAZINE: el programa de radio (01)


No contentos con traer a este universo ARCHETYPAL MAGAZINE en una suscripción a precio de ganga (15 euros; si quiere hacerse con esta publicación AHORA, pinche EL ENLACE o escriba a fabulasext@hotmail.com); ahora también tenemos LA VERSIÓN RADIOFÓNICA de LA REVISTA PRIMORDIAL, que ya puede usted ESCUCHAR ONLINE.


Sir Denis Nayland Smith.

Este programa omniversal está presentado por el artificial (y artificioso) Epíktistes, la Máquina Ktisteca, cuya autobiografía editó el señor R.A. Lafferty bajo el título de Llegada a Easterwine (Arrive at Easterwine, 1971); y se emite desde LA CÁPSULA, un rincón en el borde de todos los universos donde el señor Archie Tippen -a la sazón, editor de ARCHETYPAL MAGAZINE desde hace eones- tiene su hogar y refugio más allá del tiempo, el espacio y los acreedores.

El doctor Fu Manchú.

Esta edición cuenta con dos invitados de excepción, nada más y nada menos que los señores Bram Stoker y sir Denis Nayland Smith, que hablarán de la naturaleza del omniverso, de las diversas publicaciones que se realizan en sus respectivos mundos, de géneros imposibles, de vampiros, de Fu Manchú...

Bram Stoker.

Conozca el universo que alberga el Mundo del Río (y a nuestro Distribuidor Omniversal, el señor Sam Clemens); descubra la revista True Vampire Stories; lo que opinan nuestros prohombres victorianos sobre la Serie Negra americana y el hard-boiled, y también sobre los hombres y mujeres sudorosos que pueblan el género que Epíktistes denomina "Burradas Ancestrales"... y Michael Moorcock; y los gigantopithecus; y Jakob el Vampiro; y...
Y además, este primer programa -al menos, el primero emitido en nuestro universo- incluye "El cerebro criminal", una reminiscencia debida a la pluma del inspector G. Lestrade (1845-1928). El inspector fue un sabueso de Scotland Yard, conocido por su relación con el señor Sherlock Holmes, y relata EN PERSONA un asuntillo resuelto por el Maestro de Baker Street, y que el doctor Watson pasó por alto o no quiso incluir en sus crónicas...

La autobiografía de nuestro Epíktistes, editada por Lafferty.
Si desea (y sabemos que LO DESEA) escuchar o descargar la primera entrega de ARCHETYPAL MAGAZINE: EL PROGRAMA en nuestro universo, simplemente pinche el enlace (y si le gusta, COMPÁRTALO y DIFÚNDALO).

Y si, como es lógico, desea conseguir ARCHETYPAL MAGAZINE, LA REVISTA PRIMORDIAL, en exclusiva edición del escritor Alberto López Aroca para nuestro universo, suscríbase por SÓLO 15 euros. Escriba a fabulasext@hotmail.com o bien entre en el enlace y descubra los detalles de esta INMENSA PUBLICACIÓN en tamaño 15x23 cm, cubierta a todo color obra de Sergio Belda, con solapas y bellísimas ilustraciones interiores. Incluye un pastiche de Sherlock Holmes RIGUROSAMENTE INÉDITO, un estudio lovecraftiano sobre LOS MARSH DE INNSMOUTH, y montones de relatos extraídos de revistas de otros mundos...

http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/






miércoles, 5 de agosto de 2015

Cómo leer el Canon de Sherlock Holmes: un pequeño manual de uso y guía de lectura


De vez en cuando recibo mensajes de amigos que me preguntan sus dudas sobre Sherlock Holmes. La más frecuente, junto a “¿cuál es la mejor edición del Canon en castellano y cuál me recomendarías?” (que, en efecto, son dos preguntas distintas y, por lo tanto, merecen dos respuestas distintas), es “¿en qué orden hay que leer el Canon?”

Se trata de una muy buena pregunta a la que, usualmente, doy una misma respuesta: una lectura o relectura “ideal” —o si lo prefieren ustedes, “elemental”— del Canon habría que hacerla en el orden de publicación original, que en principio, debería coincidir con el orden  de redacción. Este es el mismo criterio que recomiendo para la lectura de cualquier saga o serie de cualquier personaje, en cualquier medio: por ejemplo, el montaje televisivo que se denominó El Padrino Épico, en el que se reordenaron cronológicamente todas las secuencias de El Padrino I y II, me parece una abominación, por mucho que incluya los descartes del metraje original.

Una obra narrativa (sea literaria o de otro medio) no tiene por qué tener una estructura cronológica lineal, y eso sucede en muchísimos casos sin que tengamos que adentrarnos en el terreno de las historias sobre viajes en el tiempo. El “desorden cronológico” de determinadas historias —pongamos por caso Pulp Fiction— obedece a criterios y fines estéticos y narrativos. Reordenar cronológicamente Pulp Fiction sería destruir la película (que es lo que sucedió con El Padrino Épico).


Perdonen que me ponga como ejemplo a mí mismo en el terreno literario, pero es que me tengo más a mano que a cualquier otro autor: la serie de novelas sherlockianas que llevo escribiendo desde hace años también responde a este tipo de “desorden cronológico”, que no es tal desorden en realidad. Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra da comienzo en algún momento de la década de 1920 o 1930, y de repente, un narrador en primera persona nos lleva atrás en el tiempo, hasta 1893, para contarnos cómo Sherlock Holmes resolvió el caso del Matilda Briggs (que no era el nombre una mujer, sino el de un barco). Los náufragos de Venus se presentó y promocionó como “una secuela, y a la vez precuela” de Charlie Marlow... Y estaba en lo cierto. La historia da comienzo en 1894, con los hermanos Holmes y el capitán Marlow, hasta que en determinado punto aparece un conjunto de narradores —que no son sino voces del pasado traídas al presente— que cuentan hechos acontecidos en 1872 y en años posteriores. Estas dos novelas (junto con otras “novelas satélite” que orbitan alrededor, como La rata gigante de Sumatra en el Oeste, Cuatreros de Venus y El Gang delos Monstruos) no se pueden “reordenar cronológicamente” sin descuartizarlas. Se pueden leer independientemente —a eso aspiraba yo cuando las escribí—, aunque lo ideal es leerlas en orden de publicación.

Por supuesto, y de regreso al Canon, hay quien se decanta por una lectura cronológica “interna”, esto es, el orden en que transcurren las cuatro novelas y cincuenta y seis relatos que nos legó el Agente Literario. Y no es una mala idea, pues el lector tiene bastantes opciones. En el cuadro que encontrarán ustedes abajo hay hasta seis ordenamientos distintos (existen muchos más, como el de David Martin Dakin, que me parece de gran importancia) realizados por algunos de los más conocidos cronologistas. Además, recomiendo la única cronología española (que yo sepa), realizada por mi buen amigo y colega, el escritor Rodolfo Martínez, autor de varios pastiches sherlockianos, y que se puede consultar online en este enlace.

Ahora bien: si el lector se adentra en una de las múltiples opciones cronológicas, tendrá que comulgar con ideas como que el Gran Hiato no duró tres años, sino apenas uno (Finley Christ realizó esta modificación para justificar la fecha de “El pabellón Wisteria”, marzo de 1892, en pleno Gran Hiato); que El valle del terror tuvo lugar tras la muerte del profesor Moriarty (Brend); o que la fecha de El sabueso de los Baskerville está clarísima, sí, tanto que sabemos que transcurrió en algún momento entre 1886 (Bell) y 1900 (Zeisler).



H.W. Bell (1932)

Jay Finley Christ (1947)

Gavin Brend (1951)

Ernest Bloomfield Zeisler (1953)

Baring-Gould (1962)

Jean-Pierre Crauser (2005)

GLOR 1875
GLOR septiembre 1876
GLOR 1873
GLOR  1876
GLOR 12 julio 1874
GLOR 1875
MUSG 26 septiembre 1878
MUSG 24 junio 1880
MUSG septiembre 1878
MUSG 2 octubre 1879
MUSG 2 octubre 1879
MUSG 28 agosto o 4 septiembre 1879
STUD 4 marzo 1881
STUD  3 marzo 1882
STUD marzo 1881
STUD 4 marzo 1881
STUD 4 marzo 1881
STUD 4 marzo 1881
SILV
RESI
GREE
YELL
SPEC
RESI
BERY
BERY
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SPEC
RESI
SPEC
YELL
SPEC
CHAS
CHAS
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SECO
CHAS
CHAS
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SECO
REIG
REIG
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BERY
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HOUN 28 septiembre 1886
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REIG
VALL 7 enero 1888
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VALL 7 enero 1887
SIGN 25 septiembre 1888
SIGN julio 1887
SIGN 16 abril 1888
FIVE
REIG
REIG
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SIGN 7 junio 1887
SIGN  7 septiembre 1887
VALL 7 enero 1889
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REDH
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FIVE
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SCAN
RESI
NOBL
BLUE
NOBL
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STOC
SCAN
VALL 7 enero 1888
SCAN
STOC
STOC
NAVA
STOC
YELL
STOC
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TWIS
CROO
TWIS
GREE
NAVA
CROO
IDEN
FIVE
CROO
SIGN 18 septiembre 1888
SECO
ENGR
SECO
ENGR
SECO
HOUN 25 septiembre 1888
CROO
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SCAN
NAVA
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IDEN
FIVE
CROO
IDEN
ENGR
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BLUE
DYIN
ENGR
TWIS
FIVE
STOC
VALL 7 enero 1889
COPP
FIVE
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IDEN
NAVA
TWIS
BOSC
VEIL
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CARD
BOSC
TWIS
REDH
BLUE
BLUE
ENGR
ENGR
BLUE
DYIN
COPP
COPP
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HOUN 1 octubre 1889
GREE
BLUE
REDH
BOSC
WIST 24 marzo 1890
DYIN
REDH
COPP
FINA abril 1891
DYIN
SILV
REDH
FINA 24 abril 1891
CARD
EMPT febrero 1894
FINA 24 abril 1891
BERY
GREE
EMPT abril 1894
SILV
WIST marzo 1894
EMPT 3 abril 1894
FINA 24 abril 1891
FINA 24 abril 1891
SECO
WIST  21 marzo 1892
SHOS
NORW
EMPT 5 abril 1894
EMPT 3 abril 1894
GOLD
REDC
NORW
GOLD
GOLD
GOLD
LADY
FINA 14 abril 1893
GOLD
3STU
3STU
WIST 23 marzo 1895
WIST marzo 1895
EMPT  2 abril 1894
SOLI
BLAC
SOLI
3STU
3STU
NORW
3STU
BRUC
BLAC
BLAC
SOLI
GOLD
BLAC
3GAB
NORW
NORW
BLAC
SOLI
BRUC
VEIL
BRUC
BRUC
NORW
3STU
REDC
MISS
VEIL
REDC
BRUC
BLAC
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ABBE
SUSS
MISS
VEIL
BRUC
SUSS
DEVI
MISS
ABBE
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RETI
ABBE
DEVI
REDC
ABBE
DEVI
SOLI
DEVI
SOLI
MISS
DEVI
MISS
DANC
DANC
SHOS
DEVI
HOUN 28 septiembre 1897
DANC
REDC
RETI
DANC
SHOS
MISS
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LADY
CHAS
RETI
SUSS
RETI
LADY
PRIO
SIXN
SIXN
DANC
DANC
HOUN octubre 1899
SIXN
THOR
THOR
RETI
PRIO
SIXN
HOUN 25 septiembre 1900
PRIO
PRIO
SIXN
THOR
VALL enero 1900
THOR
SHOS
SUSS
THOR
3GAR
THOR
SUSS
3GAR
3GAR
PRIO
SIXN
PRIO
WIST 24 marzo 1902
LADY
3GAB
3GAR
ILLU
3GAR
SHOS
ILLU
LADY
ILLU
3GAB
ILLU
3GAR
REDC
ILLU
MAZA
BLAN
3GAB
ILLU
MAZA
CREE
BLAN
CREE
MAZA
MAZA
BLAN
VEIL
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LADY
BLAN
BLAN
3GAB
BLAN
CREE
MAZA
CREE
CREE
CREE
MAZA
LION
LION
LION
LION
LION
LION
LAST
LAST
LAST
LAST
LAST
LAST


Como decíamos, hay al menos una docena de buenas (y creativas) cronologías que intentan encajar las piezas del puzzle temporal del Canon, y todas son igualmente aceptables y distintas entre sí. Por eso podemos decir sin temor a equivocarnos que realizar una lectura cronológica interna del Canon “oficial” es imposible: no existe una “cronología correcta, exacta e indiscutible”. Hay demasiadas contradicciones, inconsistencias, descuidos de Watson, errores tipográficos e historias sin datar como para conseguir una cronología perfecta.


Así que volvamos al orden de publicación. En principio, resulta bastante sencillo, y podemos decir con cierta tranquilidad: “Vamos a leer los libros en orden”. Y sería tal como indicamos a continuación:



A Study in Scarlet (1887)

The Sign of Four (1890)

The Adventures of Sherlock Holmes (1892)

The Memoirs of Sherlock Holmes (1894)

The Hound of the Baskervilles (1902)

The Return of Sherlock Holmes (1905)

The Valley of Fear (1915)

His Last Bow (1917)

The Case-Book of Sherlock Holmes (1927)



Sencillo, ¿verdad?

Pues no.

Porque estamos tomando las fechas de publicación en formato libro, y todas estas historias se publicaron previamente en diversas revistas. Y resulta que el orden de publicación original no se corresponde al ciento por ciento con el orden de publicación en libro. Por ejemplo, “The Cardboard Box” (The Strand Magazine, enero de 1893) no se incluyó en la primera edición de George Newnes de The Memoirs... en 1894, sino que se compiló por primera vez en la edición de John Murray de His Last Bow de 1917.

Y ese no es el único problemilla: en el listado, podemos ver con claridad que The Valley of Fear se publicó en libro en 1915, y como ya hemos dicho, His Last Bow apareció por primera vez en 1917. No obstante, todos los relatos incluidos en este último volumen (salvo el cuento que le da título, “His Last Bow: The War Service of Sherlock Holmes”, The Strand Magazine, septiembre de 1917), se publicaron antes de que The Valley of Fear apareciera seriado en The Strand (cosa que sucedió entre septiembre de 1914 y mayo de 1915). Así, tras la lectura de “The Second Stain” (The Strand Magazine, diciembre de 1904), último relato incluido en The Return of Sherlock Holmes, hay que leer “Wisteria Lodge” (The Strand Magazine, seriado en dos partes en los números de septiembre y octubre de 1908), que es el primero de los relatos incluidos en His Last Bow. A continuación hay que leer “The Bruce-Partington Plans” (diciembre de 1908); “The Devil’s Foot” (diciembre de 1910); “The Red Circle” (marzo y abril de 1911); “Lady Frances Carfax” (diciembre de 1911); “The Dying Detective (diciembre de 1913); y ya, por fin, The Valley of Fear. Después entraríamos con el relato de “His Last Bow”, y a continuación tendríamos que concluir con los relatos incluidos en The Case-Book...


Para despejar cualquier duda, incluyo a continuación el orden de lectura de las sesenta historias que componen el Canon, según la publicación original de cada relato y con los títulos en castellano. También he intercalado, con numeración distinta, los célebres Apócrifos Sherlockianos (también conocidos como los Textos Deuterocanónicos), con numeración  independiente —del 1 al 7— y precedidos de la letra A. Ninguno de estos textos se considera parte del Canon; no obstante, y si el lector desea conocer mi opinión personal, yo no vacilaría un momento en otorgarle a “The Field Bazaar” y a “How Watson Learned the Trick” (A2 y A7, respectivamente) la categoría de relatos canónicos. No pienso lo mismo de las obras de teatro relacionadas con el Maestro y escritas no por Watson, sino por el Agente Literario. En cuanto a “The Man With The Watches” y “The Lost Special”, Holmes no es mencionado de forma explícita y, por lo tanto, me parece imposible “canonizar” estas dos historias (que tampoco son de Watson, sino de Doyle). Pero son de gran interés para el lector.


No hemos incluido “El hombre alto” (redactada hacia 1900 y encontrada por Heskeath Pearson hacia 1940 entre los papeles de Conan Doyle), pues es tan sólo un esquema para un relato de Sherlock Holmes cuya autoría resulta muy dudosa, y de lo que no hay duda es de que ni Watson ni Doyle terminaron de ejecutarla... aunque obviamente, hay pasticheros que sí lo han hecho.

También he añadido algunos comentarios propios que están relacionados o bien con la cronología interna del Canon (las fechas menos discutibles pues, al menos, se mencionan explícitamente en los textos originales... aunque muchos cronologistas no se mostrarían de acuerdo conmigo), o bien con otros hitos sherlockianos de importancia: estos comentarios tienen como objetivo que el lector se percate del paralelo desarrollo del mito de Sherlock Holmes junto al Canon Sherlockiano.





1. Un estudio en escarlata (noviembre de 1887)



A1. Angels of Darkness (redactado hacia 1889-1890 y publicado por primera vez en 2001; es una obra de teatro basada en las escenas de Utah que aparecen en A Study in Scarlet, con el doctor Watson como protagonista y, curiosamente, sin la presencia de Holmes. Todavía no hay traducción al castellano).




2. El signo de los cuatro (febrero de 1890)

3. “Un escándalo en Bohemia” (julio de 1891. Según nos cuenta Watson en “El problema final”, unos meses antes, en abril de 1891, Sherlock Holmes había muerto junto al profesor Moriarty en las cataratas de Reichenbach)

4. “La liga de los pelirrojos” (agosto de 1891)

5. “Un caso de identidad” (septiembre de 1891)

6. “El misterio del valle Boscombe” (octubre de 1891)

7. “Las cinco pepitas de naranja” (noviembre de 1891. El día 28 de este mismo mes, la revista The Speaker publica “My Evening With Sherlock Holmes”, obra de J.M. Barrie que es, hasta donde sabemos, el primer pastiche holmesiano jamás escrito; bajo el título de “Una tarde con Sherlock Holmes” y traducción de Javier Jiménez Barco, está incluida en el volumen El otro Canon de Sherlock Holmes, Madrid: Los Libros de Barsoom, febrero de 2015; colección Zona Criminal nº6)

8. “El hombre del labio retorcido” (diciembre de 1891)

9. “El carbunclo azul” (enero de 1892)

10. “La banda moteada” (febrero de 1892)

11. “El dedo pulgar del ingeniero” (marzo de 1892. A finales de este mes, según Watson, tuvo lugar “Wisteria Lodge”. Curiosa fecha, puesto que está incluida en el período tras el cual Holmes estaba muerto para el mundo entero y aún no había regresado)

12. “El aristócrata solterón” (abril de 1892)

13. “La diadema de berilos” (mayo de 1892)

14. “Copper Beeches” —o “Las Hayas Cobrizas”— (junio de 1892)

15. “Silver Blaze” (diciembre de 1892)

16. “La caja de cartón” (enero de 1893)

17. “La cara amarilla” (febrero de 1893)

18. “El escribiente del corredor de bolsa” (marzo de 1893)

19. “El Gloria Scott” (abril de 1893)

20. “El ritual Musgrave” (mayo de 1893)

21. “Los hidalgos de Reigate” (junio de 1893)

22. “El jorobado” (julio de 1893)

23. “El paciente interno” —o “El paciente residente”— (agosto de 1893)

24. “El intérprete griego” (septiembre de 1893)

25. “El tratado naval” (octubre y noviembre de 1893. El 25 de noviembre de 1893 se estrena en London’s Royal Court Theatre la obra satírico-musical en un acto Under the Clock, escrita por Charles Hallam Elton Brookfield, y que lleva por primera vez a los escenarios a Sherlock Holmes)

26. “El problema final” (diciembre de 1893)



A2. “El bazar de campo” (10 de noviembre de 1896, en The Student. Hay edición en castellano en El Otro Canon de Sherlock Holmes, op.cit.)

A3. “El hombre de los relojes” (julio de 1898, en The Strand Magazine. Aproximadamente en 1897, Conan Doyle escribió una obra de teatro sobre Sherlock Holmes, en la que se enfrentaba al profesor Moriarty. El productor teatral Charles Frohman juzgó que la obra no se podía llevar a cabo tal cual estaba, y sugirió a Doyle que la reescribiera el actor William Gillette. Gillette escribió en 1898 el célebre telegrama a Doyle en el que le preguntaba “¿Puedo casar a Holmes?” El actor reescribió por completo la obra en cuatro semanas, pero el manuscrito se destruyó en un incendio en el San Francisco’s Baldwin Hotel)

A4. “El tren especial desaparecido (agosto de 1898, en The Strand Magazine)





27. El sabueso de los Baskerville (agosto de 1901 hasta abril de 1902. En la primavera de 1899, William Gillette se presentó en Inglaterra para mostrarle a Conan Doyle el nuevo manuscrito. El 6 de noviembre de 1899 se estrenaba la obra de Gillette en la que Holmes, definitivamente, contraía matrimonio con una tal Alice Faulkner. Parece ser que la apócrifa cita de “Elemental, querido Watson” se debe a Gillette, posiblemente recitada en alguna de las cientos de representaciones de esta obra, aunque lo cierto es que el texto propiamente dicho no la recoge. Por otra parte, en abril o mayo de 1900 se rueda la primera película sobre Holmes, un cortometraje neoyorquino de 30 segundos titulado Sherlock Holmes Baffled. Además, espoleado por la lectura del primer capítulo de El sabueso de los Baskerville, el 29 de agosto de 1901 Mark Twain comenzó a escribir su propio pastiche sherlockiano, A Double-Barrelled Detective Story, la más dura de las sátiras contra el Maestro de Baker Street —hay edición del presente autor con el título de Sherlock Holmes en Hope Canyon—. También, el 23 de enero de 1902, Franck Sidgwick publica en Cambridge Review su “Carta abierta al doctor Watson”, el más antiguo de los Escritos Sobre Los Escritos... eso, veinticinco años antes de que el Canon haya terminado de publicarse; este texto está traducido al castellano en El Otro Canon, op.cit.)



A5. The Speckled Band o The Stonor Case (obra de teatro redactada en 1902 y estrenada el 4 de junio de 1910; está basada en “La banda moteada”. No hay traducción al castellano, que sepamos)



28. “La casa vacía” (26 de septiembre de 1903; esta fecha y las siguientes se refieren a la edición en la revista norteamericana Collier’s Weekly, pues los primeros relatos que componen The Return of Sherlock Holmes aparecieron en esa revista unos días antes que en la londinense The Strand Magazine. Por ejemplo, este relato apareció en The Strand ya en octubre de 1903. Precisamente entre septiembre y octubre de 1903 son las fechas sugeridas en el Canon durante las cuales Sherlock Holmes cesaría su actividad como detective consultor y se habría de retirar a una casita de campo en Fulworth, Sussex)

29. “El constructor de Norwood” (31 de octubre de 1903)

30. “Los bailarines” —o “Los danzarines”— (5 de diciembre de 1903)

31. “El ciclista solitario” —o puede que “La ciclista solitaria”— (26 de diciembre de 1903)

32. “El colegio Priory” (30 de enero de 1904)

33. “Black Peter” —o “El Negro Peter”— (27 de febrero de 1904)

34. “Charles Augustus Milverton” (26 de marzo de 1904)

35. “Los seis Napoleones” (30 de abril de 1904)

36. “Los tres estudiantes” (junio de 1904; esta fecha se corresponde con la aparición en The Strand Magazine, que volvió a “tomarle la delantera” a Collier’s, pues este relato se publicó en dicha revista el 24 de septiembre de 1904. Por tanto, el resto de fechas de relatos incluidos en The Return... se corresponden con la publicación en The Strand)

37. “Los lentes de oro” (julio de 1904)

38. “El trescuartos desaparecido” (agosto de 1904)

39. “La granja Abbey” (septiembre de 1904)

40. “La segunda mancha (diciembre de 1904)

41. “El pabellón Wisteria” (16 de agosto de 1908 en Collier’s Weekly; este es el primero de los relatos reunidos en 1917 en His Last Bow. En enero de 1907 empieza a publicarse la larga serie de pastiches alemanes Detektiv Sherlock Holmes und seine weltberühmten Abenteuer, que acabaron por cambiar la imagen y el paradigma sherlockiano en gran parte de los países de habla no inglesa. Por otra parte, la noche del 1 de junio de 1908 se estrena en Madrid la zarzuela Holmes y Raffles, el más antiguo de los pastiches sherlockianos en español que conocemos por el momento. Consultar Sherlock Holmes en España (2014), del presente autor)

42. “Los planos del Bruce-Partington” (diciembre de 1908 en The Strand Magazine)

43. “El pie del diablo” (diciembre de 1910)

44. “El círculo rojo” (marzo y abril de 1911)

45. “La desaparición de Lady Frances Carfax” (diciembre de 1911)

46. “El detective moribundo” (22 de noviembre de 1913 en Collier’s Weekly)

47. El valle del terror —o El valle del miedo— (septiembre de 1914 a mayo de 1915 en The Strand Magazine)

48. “Su último saludo en el escenario” (septiembre de 1917)




A6. El diamante de la corona (obra de teatro estrenada el 2 de mayo de 1921 y en la que está basada “La piedra de Mazarino”, canónica pieza que es posterior. Hay traducción al castellano de Miguel Ojeda Peral en Agony Column: Primer Anuario del Círculo Holmes, Barcelona: Barcelona, Círculo Holmes, diciembre de 2000)



49. “La piedra de Mazarino” (octubre de 1921)

50. “El puente de Thor” (febrero y marzo de 1922)



A7. “De cómo Watson aprendió el truco” (redactada en 1922 y publicada en junio de 1924 en The Book of the Queen’s Doll’s House. Hay edición en castellano en El Otro Canon de Sherlock Holmes, op.cit.)





51. “El hombre que reptaba (marzo de 1923)

52. “El vampiro de Sussex” (enero de 1924)

53. “Los tres Garrideb” (28 de noviembre de 1924 en Collier’s Weekly)

54. “El cliente ilustre” (8 de noviembre de 1924 en Collier’s Weekly)

55. “Los tres gabletes (18 de septiembre de 1926 en la revista americana Liberty Magazine)

56. “El soldado de la piel decolorada” (16 de octubre de 1926 en Liberty Magazine)

57. “La melena de león” (18 de diciembre de 1926 en Liberty Magazine)

58. “El fabricante de colores retirado” (22 de enero de 1927 en Liberty Magazine)

59. “La inquilina del velo” (22 de enero de 1927 en Liberty Magazine; al parecer, este relato y el anterior aparecieron en el mismo número de Liberty)

60. “Shoscombe Old Place” (5 de marzo de 1927 en Liberty Magazine; este es el último título canónico jamás publicado)


Y aún podemos permitirnos el lujo de añadir un texto más, pues se debe a la pluma de Watson y habría que leerlo, de acuerdo con nuestro criterio, después de la historia número 48: se trata del Prefacio escrito por el buen doctor a la compilación His Last Bow: Some Reminiscences of Sherlock Holmes, que se publicó el 22 de octubre de 1917. En esta fecha, Watson nos asegura que Sherlock Holmes “vive y está bien, aunque sufre ocasionales ataques de reumatismo que lo imposibilitan”. Esta es, cronológicamente hablando (y desde el punto de vista interno), la última noticia canónica que tenemos de Sherlock Holmes. Todo lo demás son especulaciones, pastiches y, en los más de los casos, buenos deseos.

Feliz lectura.




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